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LAS LLAMADAS DE MONTEVIDEO

Del Jueves 8 al Domingo 11 de Febrero.

 
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Fotos durante 2 noches en el Desfile de Murgas y Tambores en el carnaval mas auténtico de Uruguay donde desfilan unas 40 sociedades de afrosdescendientes (conocidas como `comparsas`) por las calles de los barrios Sur y Palermo. Constituye una de las más puras manifestaciones de la cultura uruguaya.

 

Incluye:

 

Actividades:

Este es el 10º año en que Fotoescape convoca a participar de este evento tan lleno de energía. El desfile transmite en imágenes las sensaciones de las vibrantes "cuerda" de tambores que hace temblar el piso, las gigantescas banderas que se agitan y amenazan con abrazarnos, los estandartes que se mueven al ritmo del candombe y los personajes que se acercan sonrientes a nosotros como el gramillero, el escobero, el bailarín y la vedette que mueve sus caderas. 
Estaremos ubicados a metros de la comparsa que pone todo de sí para lucirse y mostrarse orgullosa del grupo que representa. 
Todo es color, ruido, baile, calor y alegría.
La multitud anima a la vedette con su "mueva , mueva !!!", las banderas rozan las cabezas para que quien las toca pueda llevarse su suerte, la bebida corre y todo es diversión ... Es un evento único, lleno de esfuerzo, sacrificio e identidad, es el sentir de quienes componen la Comparsa. 
Ver "Las Llamadas de Montevideo" una vez, es volver al año siguiente.

LAS LLAMADAS DE MONTEVIDEO se realizan solo 2 días al año convocando turistas de todo el mundo.
Las fechas oficialmente entregadas por la Intendencia de Montevideo son el jueves 8 y viernes 9 de febrero. 

"Las Llamadas" es una convocatoria que hacen algunos miembros de la comparsa al resto de la misma, valiéndose del lenguaje rítmico del tamboril.
La Intendencia de Montevideo oficializó desde 1956 el Desfile de Llamadas, que es un desfile de Sociedades de Negros y Lubolos (blancos pintados de negro, denominación viene desde el siglo XIX).
Se realiza en las calles del barrio Palermo, zona de conventillo y apartamentos de corredor, tradicionalmente ocupados por familias morenas. 
En el Desfile de Llamadas las comparsas compiten entre sí por premios y distinciones que otorga la Intendencia de Montevideo, organizadora del evento.

 

No Incluye:

 

LAS LLAMADAS DE CARNAVAL 

Carnaval Afro-Uruguayo en Montevideo
Uruguay se enorgullece de tener el carnaval más largo del mundo. Al menos en la ciudad capital (Montevideo) el mismo dura cerca de 40 días: se inicia a fines de enero y termina a principios de marzo.
Como todos los años, los primeros días del mes de febrero dan inicio al carnaval uruguayo, la fiesta más popular que tiene el país.
Pero antes de que comience el carnaval, en los barrios más pobres de Montevideo se realiza el Desfile de Llamadas. Una historia que comenzó hace cientos de años en África, llegó hasta estas tierras uruguayas y hoy se exporta al mundo totalmente reciclado. Las llamadas de Carnaval es una fiesta tradicional de la comunidad afro-uruguaya que se desarrolla por la calle "Isla de Flores" del Barrio Sur de Montevideo y que proviene de la época colonial. Se trata de un concurso de candombe en la cual desfilan comparsas de todas partes del país 

Las comparsas clasificadas para participar del Desfile de Llamadas 2010 fueron (aun no está el listado de las elegidas para el 2011): Yambo Kenia - Tronar de Tambores - Sarabanda - C 1080 - Elumbe - Serenata Africana - La Jacinta - La Gozadera - La Figari - Mi Morena - La Melaza - La Carolina - Las Cuerdas de Ejido - La Fuerza - Zumbae - De Isla de Flores - Los Chin Chin - La Zabala - Senegal - Africanisima Negranza - Candombe Aduana - Nigeria - Triniboa - Kilombo - La Tango - La magia - M.Q.L - Swahili - La llama sigue encendida - C.E.A - Bandundu - Al toque cardal - Curumbe - La Clinica - La 14 - Makale - Camelan Ango - Montevilonja. 

Algo de Historia
La historia nos cuenta que los negros eran traídos como esclavos y los únicos días en
que se podían expresar libremente era en Carnaval. Se reunían en los barrios marginales y comenzaban a batir las lonjas de sus tamboriles, que funcionaba como una "llamada" ancestral a otros negros, los cuales se unían al festejo.
Las llamadas eran una forma de convocatoria … Los candomberos salían a la calle “llamando” con sus tambores a otros candomberos; de esta manera eran cada vez mas los que se sumaban para tocar, bailar y acompañar el festejo al ritmo de esta manifestación cultural que es el candombe.
El concurso de llamadas se realizó por primera vez en el año 1956 y desde entonces constituye una de las principales atracciones de Uruguay… siendo maravilloso para la toma fotográfica.
Hay una liga entre lo folclórico en la batería de los tambores y en el juego mímico de los distintos personajes que componen la comparsa.
Hoy día “Las Llamadas” tienen una participación multi-etnica en donde niños, mujeres y personas mayores, también participan de este evento. 

Las Llamadas hoy
Actualmente, las agrupaciones se preparan durante todo el año y llegan de distintas partes del país. El día de “Las Llamadas” la fiesta se vive intensamente. A la hora del inicio comienza la marcha al ritmo del tambor. El “chico”, el “piano“ y el “repique” dialogan el ritmo, mientras que cada integrante de la comparsa hace lo suyo, con fervor, con alegría, mientras la multitud en las veredas se mueven, sienten y bailan al ritmo de los que van desfilando. 

El Candombe
El término candombe tiene el significado de festejo, baile con tambor y baile en la sala de Nación respectivamente, incluyendo ceremonias rituales entre las que se destacó, de acuerdo a Ayestarán, la coronación de los reyes Congo.
Hacia 1870 el término candombe significa también la representación que una comparsa hacía del baile de la sala según Rossi. Este último significado se continúa en el siglo XX en las comparsas de las Sociedades de Negros y Lubolos (blancos de alma negra) en sus Cuadros de Candombe, y se extiende al presente a los temas cantados que se hacen con base de los tambores haciendo los toques de Las Llamadas, pero más suavemente, acompañando la parte vocal con otros instrumentos.
Los candombes, milongones y afros de las comparsas de negros lubolos son compuestos por creadores musicales muy reconocidos en el propio medio comparsero. Así ha sido el caso del recordado y célebre Pedrito Ferreira –nombre artístico de Pedro Rafael Tavárez- de la comparsa Fantasía Negra de los años 50. Ejercen una gran influencia actual –podría decirse paradigmática- los temas del cantante y compositor Rodolfo Morandi de fines de los años 70. Se destacan también “el Manco” Emilio Lopez Rey, Quico Acosta, Miguel Angel Herrera, Hugo Alberto Batlle y actualmente el carismático y creativo compositor, letrista y cantante Eduardo Da luz. 

Origen y significado religioso-social
El candombe es supervivencia del acervo ancestral africano de raíz bantú traído por los negros llegados al Río de la Plata. Desde el punto de vista social, es una pantomima de la coronación de los Reyes Congos, pero imitando costumbres de los Reyes Blancos. Desde el punto de vista religioso, constituye un auténtico sincretismo entre la religión bantú y la católica. Los Negros tenían como santos predilectos a San Benito y, en segundo término, a San Baltasar y San Antonio.
La palabra “candombe” aparece por primera vez en una crónica del escritor de época, don Isidoro de María, que tituló “El recinto de los candombes” (1808-1829). Posteriormente, la leemos en una composición del poeta Acuña de Figueroa, aparecida en “El Universal”, en 1834, cuyo primer verso dice: Compañelo di candombes”.
El término es genérico para todos los bailes de negros: sinónimo pues de danza negra, evocación del ritual de la raza. Esta voz, surgió probablemente de la onomatopeya rítmica, característica en los breves cantos afro tan reminiscentes de la selva. Su espíritu musical trasunta las añoranzas de los infortunados esclavos, que de súbito se vieron transplantados a América, para ser vendidos y sometidos a duras faenas. Eran almas doloridas, que guardaban incurables nostalgias del solar nativo, y buscaban liberarse con danza. 

Etapas evolutivas
En la evolución de la música afro –cultivada en el Uruguay y en la Argentina existen tres etapas, bien diferenciadas. La inicial -incontaminada de todo elemento foráneo- es la auténtica, y corresponde a los misteriosos rituales traídos por los africanos: ceremonias esotéricas con cantos y oraciones, mezclados con danzas guerreras. En la calle Pérez Castellano, de Montevideo, y al compás de su “macu” (tambor grande) los negros revivían sus costumbres nativas, en jubilosas danzas, con gritos, cantos, selváticas onomatopeyas y sensuales contorciones, que trasuntan su visión animista del mundo.
La segunda etapa de las danzas afro-criollas, es la más interesante, porque abarca precisamente la formación del candombe. El negro enriquece su baile africano con figuras de contradanza, de cuadrilla y con elementos coreográficos que ha asimilado hábilmente del blanco.
Este fue el candombe que, a fines del siglo XVIII, se gestó en el Uruguay, y que nos legó su airoso paso, sus personajes característicos y el tambor, con su exuberancia rítmica. Languideció allá por 1870, y antes en la Argentina. Conocemos la génesis de estas actividades artísticas de los negros gracias a crónicas en las que consta que - allá por 1760- en el Montevideo colonial, y durante una procesión de Corpus Christi, los negros desfilaron formando una comparsa. Para esa festividad, el Cabildo montevideano dispuso que se les proveyera de ligeros zapatos de badana. Transcurre el siglo XIX, y se suceden “la calenda“ , “el tango” o “tambo”, “la chica” (de carácter erótico), la “bámbula” (de mímica guerrera) y el “candombe” que marca la decadencia. Para Daniel Granada, en 1889 ya ha desaparecido totalmente, pero la revista montevideana “Rojo y Blanco” aún describe un lánguido “candombe” del 1900.
Por fin la tercera y última etapa - a la que corresponden las comparsas carnavalescas- comienza en 1867, fecha en la que aparece la sociedad de negros “La Raza Africana”. A esta agrupación fueron sucediéndole otras, tal como la de los “Negros Lubolos”, fundada en 1874.
Pero muchos años antes de que las sociedades de negros organizaran estas comparsas para el Carnaval, los negros intervenían en estas fiestas, según se desprende de un comentario de “LA MATRACA”, periódico satírico, que en 1832 comentaba aspectos del Carnaval montevideano en estos términos: “Por acá la policía; por allá los negros con el tango...”. 

El candombe afro-uruguayo
No es posible hablar del candombe sin antes referirnos a su instrumento privativo, que constituye esencia y alma del mismo: el tamboril. Existe la hipótesis de que en época de la colonia, los africanos recién llegados, designaban a los tamboriles con el nombre de “tangó”. Esta expresión debe su origen a la voz onomatopéyica que, fonéticamente, imita el sonido del parche de percusión, al ser golpeado sucesivamente con la mano y el palillo. Con este vocablo también llamaban al lugar donde los negros realizaban sus danzas candomberas, las cuales además eran denominadas con este término. Como vemos con la palabra “tangó” se designaba el lugar, el instrumento y, por extensión, a la danza de los negros. En el candombe afro—uruguayo se diferencian perfectamente dos danzas: “la bámbula” o candombe guerrero y la “chica”. La primera desapareció a mediados del siglo XIX. La otra, de carácter amoroso y pasional, subsistió aunque perdiendo poco a poco sus formas características, hasta fines del mismo siglo.
Fuente: www.candomberos.com 

LA COMPARSA

La comparsa, que desfila en cada Llamada, está compuesta por un interminable número de integrantes que dan rienda suelta a la alegría del carnaval, que comienza en las primeras horas de la noche y termina con los primeros rayos del sol.
Dos son los días en que se realizan estos desfiles. Antes, todas las comparsas desfilaban el mismo día, pero debido a la gran cantidad de agrupaciones que quieren participar, la organización decidió hacerlo en dos noches, frente a un público que no para de crecer.
Durante un desfile, lo primero que se siente es el sonido abrumador de los tambores que se escuchan desde varias cuadras antes de que el estandarte o emblema que distingue a la agrupación se pueda ver.
Detrás del estandarte aparecen las grandes banderas que van mostrando a su paso los colores de cada agrupación. Luego aparecen bailarines que sostienen figuras, banderas y muñecos que remiten a estrellas y medias lunas, recordando parte de la religión africana que los nativos tenían antes de llegar a tierras rioplatenses (religión islámica).
Por fin, aparece el Gramillero, una de las figuras más llamativas de estas comparsas. Se trata del integrante más viejo, que baila aún con sus años a cuestas y pretende seducir con su baile a la “Mama Vieja o Abuela”, generalmente una mujer de color que a pesar de sus años menea sus caderas de forma sensual y femenina.
Detrás aparecen personajes típicos como El Escobero, la Vedette, el Bailarín o Bailarina, a los que se suman con mayor número de integrantes el Cuerpo de Baile y la mejor Cuerda de Tambores, llamados también tamborileros.
Desde hace años, el primer fin de semana del mes de febrero es la fecha elegida para disfrutar de esta fiesta popular que logra paralizar al Uruguay y que cuenta cada vez con más fanáticos de todas las razas y religiones.
Fuente: Pablo Etchevers
 
MONTEVIDEO 

BARRIO VIEJO 
Pasamos frente a la plaza Zabala. A pocas cuadras de allí encontramos la plaza Constitución, donde se encuentran dos edificios que datan de la fundación de la ciudad: el Cabildo y la basílica metropolitana. Continuamos la marcha, esta vez por la peatonal Sarandí. Allí se concentran la mayoría de las galerías de arte y sobre la calle se agrupan los artesanos callejeros mostrando su arte. Espectáculos musicales, talleres abiertos y un verdadero mercado de pulgas se pueden visitar al transitar por esta importante arteria.
Frente al puerto se sitúa uno de los lugares que identifica esta zona de la ciudad: el Mercado del Puerto. En este lugar todos los mediodía se despliega una fiesta para el paladar entre sabrosas parrilladas y acordes de guitarra, bandoneón y tamboriles de candombe. Al transitar por la Ciudad Vieja encontramos edificios coloniales, barrocos y clásicos de gran valor arquitectónico y patrimonial. En su origen el sitio fue residencial, pero con el pasar de los años se fue ocupando de oficinas y comercios, y transformando en el centro de la actividad financiera del país.
Recorrerla nos traslada en el tiempo, nos obliga a respirar un aire tan antiguo como acogedor. Los frentes de cada edificio merecen horas de contemplación; sin duda los albañiles de aquella época eran verdaderos artistas con sus cucharas y espátulas.
El Mercado del Puerto es un mercado como los de antes Fue inaugurado en 1868, su construcción, de origen inglés, se llevó a cabo en los talleres que la Union Foundry tenía en la ciudad de Liverpool. Este profesionalismo se volcó también en el montaje y armado del complejo, para el cual vinieron profesionales de Inglaterra especialmente. La arquitectura europea nos transporta enseguida a aquellos tiempos en que todo se subastaba dentro, desde las hortalizas, frutos y carnes venidos del interior del país hasta los esclavos africanos que, junto a otras ilegalidades llegadas de la vieja Europa, se negociaban en los alrededores del lugar. Allí, el humo, todos los mediodías se apodera del mercado y de varias cuadras a la redonda, nos habla a las claras de lo que allí dentro sucede. Dentro descansan esperando a su público las mejores muestras de la gastronomía uruguaya, desde el chivito al plato o a la canadiense hasta los mejores y más sobrios cortes de carnes; achuras, asado, pollos, matambres, chotos (chinchulines trenzados), pamplonas rellenas y otras delicias que en esta parte del mundo son moneda corriente.
Afuera siempre algún grupo de jóvenes muestra el baile y el sonido del candombe afro-uruguayo, tradición que se encarga de transformar cualquier almuerzo o cena en una velada inolvidable. 

MUSEO DEL CARNAVAL
El Museo del Carnaval permite a sus visitantes comprender más a esta fiesta que es forma parte del modo de vivir esta ciudad montevideana. Al ingresar se transita por una visión cronológica del carnaval desde la época de la colonia hasta la actualidad. Una calle de adoquines atraviesa el interior del museo, lo cual lo convierte en el primer museo del mundo con una calle verdadera por dentro, algo muy importante en este caso particular ya que el carnaval es calle y barrio. En los paneles que contienen información y las distintas salas se exhiben máscaras, maquetas y fotos que fueron tomadas en tablados de 1935. En una sala contigua se puede apreciar una muestra itinerante llamada “Vestir la murga”, que reúne el vestuario usado por las siete murgas que obtuvieron el mayor puntaje en el carnaval del año 2006. De esta colorida manera el visitante aprende que los inmigrantes que fundaron Montevideo en el siglo XVIII traían en sus valijas mucho más que simples objetos; con ellos también viajaban sus costumbres, modas y creencias.
Cada panel explica la fuerte raíz que posee el carnaval en la cultura africana en este país. Al parecer, los africanos que llegaron al Uruguay como consecuencia de la trata de esclavos trajeron ritmos y lenguajes que con el tiempo se incorporaron a las fiestas del carnaval tradicional reinterpretando sus significados originales. Junto con ellos llegó el tambor, su sonido comenzó a dominar todos los actos y sin querer culminó uniendo culturas. El carnaval uruguayo encontró su vuelo propio con la música: el candombe.
El museo brilla por donde se lo mire. Es sin duda un gran atractivo de la ciudad. Gracias a este predio se puede vivir el carnaval todo el año y entender que esta expresión es abierta y permeable, ya que desde su propia concepción moldea múltiples culturas en su fragua democrática y vital. Recomendamos conocerlo. 

RAMBLAS
La rambla Sudamérica es la que nos introduce en la ciudad de Montevideo. Nos deposita literalmente en la zona portuaria, donde además de barcos de gran calado y demás construcciones navieras aparecen los vestigios de la Ciudad Vieja.
Antes de llegar al puerto, la rambla toma el nombre del presidente estadounidense Franklin Roosevelt, atraviesa toda la Ciudad Vieja, el Mercado del Puerto y demás edificios antiguos hasta tomar el nombre de rambla 25 de Agosto y dar corte a todas las calles del centro de la ciudad que mueren en ella. Luego de bordear una pequeña península, cambia otra vez su nombre por el de rambla Francia, que luego pasará a llamarse rambla Gran Bretaña y luego rambla República Argentina.
Estas tres ramblas anteriores, aunque en su mayoría muestran una costa de formaciones rocosas, se encuentran también salpicadas por pequeñas playas de arenas suaves que impulsan a los locales a interactuar con ellas. Más al Sur, y luego de la aparición de ramblas como la del presidente Wilson, Mahatma Gandhi, la rambla Naciones Unidas y la rambla República del Perú, aparece una de las mejores playas de Montevideo: Pocitos.
Pocitos es un verdadero paraíso que en los últimos tiempos ha logrado embellecer la ciudad de Montevideo de tal forma que mucho se ha hablado de que sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Bajo la calidez de sus blancas arenas se practica durante todo el año un sinnúmero de actividades que se ven potenciadas por el calor del verano. Surf, windsurf, canotaje, kayak, remo, natación, voley, fútbol, largas caminatas y hasta maratones dan vida a esta hermosa playa sobre la cual se han instalado las construcciones más modernas y elegantes de la ciudad de Montevideo, tanto en los años `70 y `80 como actualmente. 

FERIA DE TRISTÁN NARVAJA
Ubicada en el barrio Cordón, la calle Tristán Narvaja (que homenajea a un destacado jurista argentino radicado en Uruguay a mediados del siglo XIX) se extiende desde la Avenida 18 de Julio hasta La Paz. Aloja a numerosas librerías y tiendas de antigüedades; y los domingos, desde bien temprano en la mañana hasta media tarde, se llena de vendedores callejeros y público.
Esta feria estuvo por primera vez en la calle Tristán Narvaja -por entonces llamada Yaro- el domingo 3 de octubre de 1909. Su origen está en la feria dominical de productos agrícolas que comenzó a funcionar en la Plaza Independencia a fines del siglo XIX, y que luego de deambular por distintas ubicaciones fue trasladada a la entonces calle Yaro.
La feria de Tristán, como la suelen nombrar los habitantes locales, constituye el equivalente montevideano de un "mercado de pulgas".
Actualmente se ha extendido de tal forma que abarca centenares de vendedores que ocupan no solo la calle Tristán Narvaja, sino varias más, tanto paralelas como perpendiculares.
Sus rubros son muy variados. Se puede encontrar mobiliario, antigüedades, mascotas, animales varios, libros, vestimenta, artesanías, repuestos, electrodomésticos, música, objetos de colección, además de frutas y verduras. Los rubros suelen estar ubicados en determinadas zonas concretas de la feria, tal como ocurre especialmente con los libros usados, que aunque se pueden encontrar por toda la feria se concentran mayormente en la calle Paysandú.
Muchos extranjeros llegan hasta esta feria en busca de objetos raros. Para los montevideanos suele ser un paseo dominical.
En la cultura popular esta feria, ha sido utilizada frecuentemente como lugar característico montevideano en distintas canciones, en las cuales se resalta el carácter cosmopolita de la misma: "Pardos, negros y blancos, criollos y gringos, todo abunda en la feria de los domingos" y el motivo popular de que cualquier producto puede encontrarse en ella: "Si ud. va, si ud. va, en la feria lo encontrará."

José G. Artigas
En los actos de su vida siempre estuvo presente la idea del federalismo. Estuvo al servicio de su pueblo y con la espada y la palabra se encargó de luchar en pos de la independencia del Uruguay.
Comenzamos a descender y un silencio, sinónimo de respeto, nos fue invadiendo a cada paso a medida que nos alejábamos del bullicio de la ciudad. Al llegar al interior observamos a dos soldados de guardia que inmóviles custodiaban los restos del general.
Apreciamos que sobre las paredes del mausoleo se mencionan episodios de la vida del prócer con sus respectivas fechas, pero no aparece una sola de sus frases. La explicación es que el mausoleo fue inaugurado el 19 de junio de 1977, en plena dictadura militar, y cualquier frase de Artigas que se eligiera podía interpretarse, directa o indirectamente, como un alegato por la libertad y la democracia.
Con gran sentimiento apreciamos la urna donde descansa. Artigas representa lo que San Martín es para Argentina o Bernado O´Higgins, para Chile. Artigas fue una figura gigantesca en el contexto de las revoluciones hispanoamericanas.
Fundamentalmente por la anticipación de sus ideas, tanto en materia política como social. Sin duda fue una figura excepcional reconocida por historiadores de todas las latitudes del mundo y es por ello que creemos conveniente conocer su mausoleo, como así también su historia.
Nació en Montevideo el 19 de junio de 1764. Después estudiar en el colegio franciscano de San Bernardino, se dedicó a las tareas rurales en las estancias de su padre. Años más tarde comenzó a ganarse la vida comprando cueros en la campaña para venderlos a los exportadores de Montevideo.
En 1797 ingresó como soldado de caballería en el regimiento de Blandengues, creado para combatir el robo de ganado y el contrabando en la Banda Oriental y proteger la frontera con el Brasil. En 1806, durante las invasiones inglesas, participó en la reconquista de Buenos Aires y en la defensa de Montevideo a las órdenes de Liniers.
Fue el encargado de realizar el famoso éxodo del pueblo oriental en 1812, junto con 16.000 personas que cruzaron el río Uruguay y se instalaron en Ayui, cerca de la actual Concordia (Entre Ríos). Allí se preparó para continuar la lucha contra los realistas. Al inaugurarse la Asamblea del Año XIII, la Banda Oriental eligió sus representantes en un congreso y, por inspiración de Artigas, les dio precisas instrucciones de contenido federalista y revolucionario: inmediata declaración de independencia, constitución republicana, libertad civil y religiosa, igualdad de todos los ciudadanos, gobierno central con respeto a las autonomías provinciales y el establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires.
Argumentando pretextos formales, la Asamblea rechazó los diplomas de los diputados orientales. Rondeau convocó otro congreso para elegir nuevos diputados y Artigas rompió entonces abiertamente con Buenos Aires. El director supremo Gervasio Posadas lo declaró “traidor” y puso precio de 6.000 pesos a su cabeza.
Para 1814, la popularidad de Artigas se había extendido a varias de las actuales provincias argentinas, afectadas, al igual que la Banda Oriental, por la política de libre comercio y puerto único promovida por Buenos Aires, que arruinaba a los artesanos y campesinos del Interior. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unen a los orientales formando la Liga de los Pueblos Libres. Como protector de la Liga, Artigas luchó junto con los jefes litoraleños contra el centralismo del Directorio. La liga formó una especie de mercado común regional en el que se protegía a los productores nacionales y se fomentaba la agricultura a través del reparto de tierras, animales y semillas. No pagaban impuestos las máquinas, los libros y las medicinas, y derivaba el comercio del Litoral al puerto de Montevideo.
En 1815 Artigas recuperó Montevideo, ocupada hasta entonces por las tropas porteñas, y convocó en Concepción del Uruguay el 29 de junio de 1815 al Congreso de los Pueblos Libres. Allí estaban los diputados por la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Misiones. Sus primeros actos fueron jurar la independencia de España, izar la bandera tricolor (igual a la de Belgrano, pero atravesada por una franja roja, símbolo del federalismo) y resolvieron no concurrir al Congreso de Tucumán convocado por el Directorio, en protesta por la actitud del gobierno porteño de fomentar la invasión portuguesa de la Banda Oriental para terminar con Artigas.
Mientras se reunía el Congreso de Tucumán, Artigas y su gente defendieron el territorio contra una nueva invasión de los portugueses, que tomaron Montevideo en 1817.
Artigas debió marchar hacia el exilio en el Paraguay. Allí vivió y tras 30 años falleció a la edad de los 86 años el 23 de septiembre de 1850. Sus restos fueron repatriados al Uruguay en 1855.
Fuente: historiador Felipe Pigna 

   
 
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